Roma tiene un plan contra las cada vez más frecuentes olas de calor: esconderse en las catacumbas de los primeros cristianos
En los últimos veranos me he sorprendido a mí misma diciendo "qué fresquito se está aquí" en lugares bastante inverosímiles que van desde una cueva llena de murciélagos a un cementerio pasando por las napolitanas catacumbas de San Genaro, que visité a finales del mes de mayo, cuando el sol ya apretaba con fuerza. Qué...