Cada vez que un cohete espacial falla, una industria crece. Y China acaba de decidir que quiere ser dueña y señora
En 2016, un Falcon 9 de SpaceX explotó en Cabo Cañaveral destruyendo el satélite Amos-6 de comunicaciones de Israel. Menos mal que, como cuando tú te das un cosque con un coche aparcando, había un seguro detrás que pagó el desaguisado porque el incidente costó casi 300 millones de dólares. Porque imagínate que tu últi...